miércoles, 20 de mayo de 2015

                                                     La jornada del viernes

Mi experiencia en Córdoba fue magnífica,mientras ibamos en el autobus un enorme pajaro entro por la venta y se comio un bocadillo, el maestro al verlo se asustu muchisimo se le puso la cara blanca.Por suerte al final el pajaro decidio de irse,si no lo llega a acer mas de uno se ubiera desmallado en el autobus.
El camino se me estaaba aciendo muy pesado ya ke despues de haber vivido aquella experiencia no habia nada a la altura(Si, eso creia yo)pues que podia superar ke un enorme pajaro ubiera entrado para cojer un bocadillo pero lo que vino a continuacion casi me hace olvidar lo del pajaro el autobus se paro de un tremendo golpe pues se le abian pinchado las ruedas y ademas todas no habia quedado bien ni una.Hay que suerte la nuestra esto nos obligo a tener que ir andando durante treinta minutos
pero nu me pude quejar puede que al principio si que me quejara de la calor pero con el magnifico paisaje se me olvido la calor y los mosquitos que por alli abia a miles.Si miraba a mi izquierda tenia un prado ermoso no ermosisimo en el que debia de haber cientos de animalillos:zorros, jilgueros,jamazes,berdones,serpientes,ratones y loros de todos los colores.En cambio si miraba a mi derecha tenia un enorme prado de toros,bacas y terneros.el camino estaba a ambos lados sembrado de enormes morales que nos daban sombra a nosotros pero tambien cobijo y alimento a muchisimos animalillos.Al finalizar el recorrido de arboles nos encontramos ante un enorme puente romano que daba acia ya por fin la Mezquita de Cordoba tubimos que esperar en su enorme patio para poder entrar y cundo nos dieron la orden de azerlo rapidamente nos dispusimos a entrar pero en la misma fila no podiamos parar de reirnos con los chillidos de un compañero que tenia una abispa en la cabeza y le daba un asco increible.
Cuando al fin entramos quedamos asombrados con su enorme belleza.Al salir los tutores nos dejaron tres horas para ver las calles de Cordoba y sus patios.
Mientras observabamos las calles nos quedamos encantados con una casa en la que habia mas de seiscientas macetas que formaban un nombre Juanillo los clabeles que lo formaban eran de una belleza desproporcionada y cundo le preguntamos al dueño por que eran asi de ermosos nos dijo que los habia sembrado su esposa antes de fallezer y que al estar cuidados con tanta esperanza y amor habian adquirido un color tan bello nosotros le dimos las gracias por habernos dejado ver su ermosisimo patio y proseguimos nuestro viaje despues de merendar decidimos drnos un baño ya que hacia mucha calor pero donde al final decidimos bañarnos en una fuente en la que habia muchas monedas aunque no las cojimos.
Cuando se termino el viaje bolbimos a casa en el autobus que ya se habia arreglado.Al llegar a casa me eche a dormir durante treze horas.
fue un viaje increible que espero repetir.

miércoles, 13 de mayo de 2015

                                                 LA HISTORIA DE PARIS

París moderno ha sido poblado por lo menos desde hace 400años a.c.
 Hallazgos arqueológicos que provienen de este siglo muestran que estubieron cerca de Bercy, en la orilla derecha del Sena, que fue un representante temprano de la Cultura Chasséen.
 Entre los hallazgos hay canoas. Se cree que un colocamiento en el sitio actual de París, fue fundado alrededor de 250a.c. por una tribu celta llamada Parisios, que creo un pueblo de pescadores cerca del río Sena.
 La Île de la Cité casi siempre asumía  la ubicación de este asentamiento, pero esta teoría ha sido recientemente puesta en duda. Recientes objetos  arqueológicos indican que la región de París del mayor asentamiento antes de Roma puede haber sido en el suburbio actual de Nanterre.
 En el siglo 10 a.c un pueblo celta llamado Parisii , armó la isla de la Cité, que constituye el corazón de la ciudad.
En el año 52 a. c. los romanos fundaron una ciudad en el mismo sitio donde los parisinos tuvieron su aldea y agrandandola a ambos márgenes del río Sena la llamaron Lutecia, que hoy es París, nombre que recibe de los primitivos pobladores celtas.